Desde que compré mi nueva cámara hace solo un par de meses, cada vez que la cojo y tiro unas fotos me encuentro a mí misma disfrutando como una enana. La cuestión es que "por una cosa o por otra" (no quiero aburrir a nadie o mejor dicho soy demasiado tímida para contar mi vida en el blog) hacía mucho tiempo que no cogía una cámara, pero la fotografía siempre ha estado conmigo, siempre ha estado ahí. Y creo que por fin voy llegando al punto donde empiezo a disfrutar de ella sin presiones (nótese que digo "empiezo" :D). Rebuscando entre las últimas fotos he encontrado éstas de una tarde de invierno, en un patio trasero y he pensado en lo mucho que me gustan las fotos de detalles, lo mucho que transmiten los objetos cotidianos y como siempre, la belleza de lo sencillo. Hasta aquí el pensamiento profundo del día. ¡Feliz miércoles!