Hace poco más de una semana nació mi sobrino y su nacimiento ha revolucionado mi vida. Ha hecho que todo se ponga en orden, sin que yo me diera cuenta, todo se ha puesto en su sitio. Lo que importa y lo que no, lo que es realmente importante y lo que no lo es, todo ha caído por su propio peso hasta el lugar que le correspondía. Algunos asuntos que creía prioritarios en mi vida, han caído hasta ser casi enterrados y desaparecer y otros, sin embargo, que yo consideraba muertos y olvidados, han renacido con fuerza en la claridad de este cambio.
Y es que cuando vemos de cerca cuestiones tan grandes como la vida y la muerte, nuestra perspectiva se transforma, poniendo todos los marcadores a cero y desde ese punto volviendo a empezar con la locura diaria de nuestra existencia, donde tan fácil es olvidar las cosas importantes, confundirlas con las que no lo son, hasta que llega algo (o alguien) que nos devuelve al punto de partida y nos recuerda el sentido y el significado que se esconde detrás de lo superfluo. Y no puedo estar más feliz :)
P.D. y además de todo esto, ¡ha llegado la primavera! :D FOTO: Mariel Dumpierr












